Terapeutas · Verificación
No vas a encontrar aquí una galería de fotos con nombres de pila. Un mosaico de caras no demuestra nada, y lo que tú necesitas antes de recomendar a alguien a un huésped no es una cara simpática: es saber que esa persona tiene título, tiene seguro y sabe comportarse en tu casa.
Cuando tu huésped reserva, te llega —o le llega a él, según cómo lo montemos— el nombre de la persona concreta que va a subir a la habitación, su foto y su titulación. No un perfil de catálogo elegido hace seis meses: quién viene hoy, a esta cita.
Es al revés de como suele hacerse, y es a propósito. Publicar diez fichas en una web es fácil y no compromete a nada. Decirte con nombre y apellido quién va a entrar en la habitación 214 el jueves a las siete compromete bastante más. Preferimos lo segundo.
Verificación
Formación reglada en masaje terapéutico o fisioterapia, con el título a la vista. No vale la experiencia sin papeles, por buena que sea la mano.
En vigor y a nombre del profesional. Te entregamos copia al firmar el acuerdo, no cuando pasa algo.
Una sesión con nosotros antes de la primera con un cliente. Se comprueba la técnica, y también si sabe montar una camilla en una terraza sin convertirlo en una mudanza.
Hablamos con alguien que haya trabajado con esa persona. Una llamada de cinco minutos evita disgustos de una temporada.
Puntualidad, aspecto profesional y discreción. En un hotel esto pesa tanto como la técnica, porque tu huésped juzga los tres primeros segundos.
Llegan con margen, no justos. Si tu recepción prefiere que se identifiquen al entrar, se identifican; si prefiere que suban directos, suben directos. Lo acordamos contigo una vez y se cumple siempre.
Traen camilla, sábanas, toallas y aceite. La camilla se monta en unos cinco minutos y se recoge entera al terminar: no hace falta sala, ni agua, ni que nadie de tu equipo mueva un mueble.
No hacen fotos, no piden reseñas al huésped en la habitación y no ofrecen sus servicios por su cuenta. Esto último está por escrito en el acuerdo que firman con nosotros.
Español, inglés y alemán a nivel nativo dentro del equipo. Para huéspedes franceses, italianos o portugueses trabajamos con ficha de servicio traducida y conversación previa por escrito, que en la práctica funciona mejor que un idioma a medias.
El alemán no es un extra: es el mercado que más gasta en Baleares y el que más pregunta por un terapeuta que le entienda. Si gestionas un alojamiento con clientela alemana, es probablemente el motivo más sólido para trabajar con nosotros en lugar de con un profesional suelto.
Si tu huésped prefiere terapeuta mujer u hombre, lo dice al reservar y se resuelve. Sin explicaciones y sin incomodidad.
Aquí conviene ser transparente, porque es la pregunta que hunde a la mayoría de proveedores en agosto. Nuestro equipo propio llega hasta quince terapeutas repartidos por zonas. En los picos, y en los puntos más alejados de la isla, trabajamos además con agencias locales colaboradoras.
Esos terapeutas pasan exactamente la misma verificación: título, seguro, prueba y referencias, documentado igual. Llegan con nuestro protocolo y bajo nuestro nombre, y tú sigues sabiendo de antemano quién es. La diferencia la llevamos nosotros, no tu huésped.
Lo contamos porque prometer una plantilla infinita es fácil en enero y caro en agosto. Preferimos decirte qué cobertura real tienes en tu zona antes de firmar.
Terapeutas
Cuéntanos qué alojamiento gestionas y en qué zona. Te decimos qué cobertura real tienes, quién trabajaría contigo y te enviamos la documentación antes de que firmes nada.
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